He aquí un nuevo texto escrito por Leire, la primera alumna hospitalaria que inauguró el blog y que viene de vez en cuando al hospital a hacernos una visita. Así mismo suele colaborar en este espacio enviándonos escritos cargados de sabiduría. Ella es una adolescente que tiene ahora quince años.
Gracias, Leire por tus escritos.
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¡Hola!, soy Leire:
Espero que todos estéis bien, dentro de lo que cabe. Esta vez he pensado en escribir un texto reflexivo.
La mayoría estaréis pensando en salir del hospital, otros, en cambio, pensaréis que cuanto más tiempo estéis en el hospital más clases perderéis.
Quiero deciros que disfrutéis la experiencia de estar en el hospital porque estando en el hospital aprendes a valorarlas pequeñas cosas de la vida.
Hace más de un año que estuve ingresada en el hospital, no estuve mucho tiempo pero sí lo sufuciente para aprender a valorar esas pequeñas cosas y como yo aprendí a valorarlas, quiero que vosotros también lo hagáis.
¿Por qué pensar que nadie valorará esas pequeñas cosas?, si nadie las diera viviríamos en un mundo sin sonrisas y, según algunas teorías que he podido leer, la risa da alegría, paz, satisfacción y muchas cosas más pero lo más importante es ver que alguien está mal y que con una simple sonrisa le has podido alegrar el día. Os pongo un ejemplo: seguro que todos habéis tenido alguna vez un hermanito o un primito de dos años y seguro también que cuando estáis cerca suyo, esa felicidad y las ganas de sonreir se te contagian. Pensar que eso lo debería hacer todo el mundo para poder transmitir esa felicidad y esa fuerza a los que más la necesitan.
Nunca os olvidéis de sonreir. Un beso.
Leire.